Mi Fabrica de Cuentos ¡Vinieron los Reyes Magos!: La hoguera de Navidad - Mi Fabrica de Cuentos

cuentos infantiles de ines diez

06

Ene

2013

¡Vinieron los Reyes Magos!: La hoguera de Navidad

A mi me han traído los Reyes Magos un perfume que huele de miedo y  un reloj, precioso. ¿Y a ti , qué te han traído? Seguro que se han portado muy requetebien.  Yo se lo quiero agradecer y vía internauta les voy a mandar a Ellos y a todos vosotros un CUENTO DE NAVIDAD en el que se piden deseos. Piensa tu también los tuyos, tienes tiempo, pero hazlo desde lo más dentro del corazón y del cariño.

FELIZ AÑO PARA TODOS. Deseo una graaan y duradera sonrisa en nuestras caritas, que no es poco . Abrazos.

LA HOGERA DE NAVIDAD

La abuelita Josefa es mayor y tiene por costumbre encender una gran hoguera en el jardín, cerca del huerto. Cuanto más grande mejor. La mantendrá viva con grandes troncos de encina. Tiene que durar hasta el día de Navidad al anochecer. Ella misma la apagará con algo de pena. Pero… antes, cogerá un tronco y encenderá fuego en la chimenea de casa, no se apagará durante todo el invierno.

La abuelita tiene pocas fuerzas, no consigue caminar mucho. Ella quiere ir a ver a Jesús pero como no puede, pretende que Jesús la encuentre a ella.
¡La que arma con la hoguera! Desde luego, la encontrará todo el que quiera.

Josefa espera impaciente dar a Jesús un gran beso de dulzura, una pequeña mantita tejida con amor, y… unos cascabelillos que iluminarán su carita con sonrisas.

¡Se me olvidaba! Tiene una hogaza de pan amasada con ternura y unos poquitos huevos de Clementina y Picucha, sus mejores gallinas.

Hace frío. Es nochebuena. Ha nevado muchíiiisimo. Todo está blanco, blanco, ¡tan bonito!… resplandece la nieve.
Jorge le dice a su abuela:
-voy ha construir un muñeco de nieve gigante.
La abuelita le grita desde la cocina:
* abrígate o estarás enfermo en Navidad.

Todavía faltaba la cabeza del enorme muñeco cuando llegaron los amigos de Jorge. Le ayudaron a terminarlo y a decorarlo. Por ojos dos castañas, por nariz la zanahoria, como ha de ser. Como sonrisa, una cáscara de plátano. Ramas para los brazos. Los botones, unas chapas. Con su gorro y la bufanda dieron el toque final.
¡Qué chulada!
Todos querían ir a cantar villancicos por las casas del pueblo. Seguro que algún dulce de Navidad conseguirían. ¡Claro, el aguinaldo!

-No tardéis mucho, dijo la abuela.- Está helando y parece que va a nevar otra vez.
Cuando Jorge llegó a casa, Josefa ya tenía preparada una preciosa mesa de NOCHEBUENA. Muy bien decorada, con velas y bolas doradas de Navidad. En la tenue lámpara que iluminaba la sala, ramitas de acebo con sus bolitas rojo intenso y un vistoso lazo de terciopelo.
-¡Mira abuela! He traído polvorones. Dijo Jorge entrando de golpe en la sala.
– ¡Qué ricos! Contestó Josefa sonriendo.- Los comeremos de postre, con las manzanas asadas.
Llegaron los invitados, sus nuevos vecinos: Paco, Marta y su hijo Iván. Pasaron una Nochebuena muy entrañable y divertida. Contaron historias curiosas, cosas divertidas que recordaban. De vez en cuando la abuela se acercaba a la hoguera y alimentaba el fuego. ¡Cada vez más alto!

Paco tocó villancicos con su armónica. Se les hizo el tiempo muy corto. Enseguida llegó la hora de despedirse.

– Buenas noches Josefa, dijo Paco.- Una velada encantadora.
– ¡Que gran cocinera eres! -Agradeció Marta. – Sería difícil superarte.
– Feliz Navidad. Se despidió Iván
– ¿Volveréis pronto? Preguntó Jorge.
– Esta vez tendréis que venir vosotros- contestó Paco – y veréis a Matilda, nuestra vaca y a Diantres mi buen perro, es cariñoso y le gustan los chavales.
– ¡Será estupendo!, dijo Iván.
-Buenas Noches. Feliz Navidad y cuidaros mucho. Se despidió Josefa con su voz ronca y cansada por la velada. Demasiado cantar.

Mientras la abuela seguía enredando con su hoguera y alimentando el fuego,
Jorge se puso el pijama. Se acostó, sin intención de dormirse, claro, esperaba a Josefa, quería su beso de buenas noches.

-Está algo nervioso. Le va a costar conciliar el sueño- hablaba Josefa “entre dientes”.
Yo diría que era la noche más fría del año. Los animales del bosque, en la calma de la oscuridad, se fueron acercando despacio a la hoguera.

Josefa enseguida dio su beso a Jorge y le arropó con cariño. Después se fue muy contenta a la cama apagando poco a poco todas las luces de la casa.
– Hoy ha sido un gran día-pensaba.
Jorge se quedó dormido pensando en volver a ver a su nuevo amigo Iván. Estaba rendido.

Durante el sueño, a Jorge se le resbaló la mantita cayendo al suelo. El frío de la noche le hizo despertar. Se levanto y se arropó de nuevo, pero algunos ruidos extraños que provenían del exterior le inquietaron.
Cogió su bata y se la echó sobre los hombros. Asomado a la ventana vio a todos aquellos animalitos encogidos de frío, de seguro tiritaban mucho, muchísimo, indudablemente con hambre. Era la temporada más dura del año.

Se quedó un rato pensativo y, ni corto ni perezoso….bajó de puntillas las escaleras y fue subiendo uno por uno a todos los animalillos. Una vez todos en su habitación cerró bien la puerta, bajo sigiloso a la cocina sacó los restos de la cena y algunos polvorones, turrón y frutos secos que les quedaron y los fue repartiendo por igual.

Josefa aún estaba despierta pensando… ¿Qué le diré a Jesús cuando me encuentre? No tenía esa respuesta en su cabecita, cosa que la tenía nerviosa sin poder dormir.
-Jorge ¿Me has llamado? Preguntó Josefa creyendo oír algo.

Josefa oía ruidos en la habitación de Jorge, subió a ver si le pasaba algo. Estuvo tanto tiempo en la nieve….
_Abrió un poco la puerta de la habitación. Al encontrarse con tan peculiar panorama entornó de nuevo la puerta y se quedó “de piedra” sin saber que decirle.
-Dios mío, con Jorge todo es posible- pensó asombrada- ¡cualquier cosa, cualquier cosa!
-¡Qué corazón mas grande tiene!
Bajó las escaleras y se acostó de nuevo.
-Mañana será otro día, dijo sin saber que hacer. No quería desilusionarle. Al fin y al cabo ERA NAVIDAD.
-Quizás pida a Jesús que nos dé fuerzas para construir un pequeño establo.
– Así no pasará lo mismo el año que viene.
-Mañana el pobre no podrá levantarse para la fiesta de Navidad. Estará rendido.

Así fue. De madrugada bajó sin hacer ruido a los animalitos y se despidió de ellos. Poco a poco fueron adentrándose en el bosque desapareciendo de su vista en pocos instantes.
Se sentó en la cama y, sin darse cuenta, se fue quedando dormido. Le venció el sueño mientras pensaba en la bonita noche.

Ya es NAVIDAD.
Josefa se levantó. Lo primero que hizo es vigilar su gran hoguera. El fuego seguía prendido, con fuerza. A su lado una bolita transparente, en su interior un gran brillo luminoso. Parecía un candil encendido. Increíble.
-Josefa emocionada, susurró,- me ha encontrado, me ha encontrado. -¡Lo sabía! Mirando su lucero de cristal lloraba sin poder contenerse.

Se dirigió despacio al aparador de su habitación.
– No están…le gustaron los cascabelitos. Se llevó el pan.
Corriendo fue al gallinero,- NO HAY….
Solo me queda darle un beso, dijo emocionada. Josefa abrió lentamente la mamo, besó con suavidad la palma, miró su gran beso y lo sopló por los aires.- Le llegará, lo sé. Dijo sonriendo.
Josefa se quedó un ratito sentada en su mecedora, aturdida sin poder imaginar cómo habría sucedido. Pero en el fondo, daba igual. LA HABÍA ENCONTRADO. Cogió fuerzas y muy contenta comenzó con los preparativos para la comida de Navidad.

Disculpó a Jorge ante la familia.
– Ha dormido poco con el frío de la noche. Está muy cansado. Le despertaré para el postre. ¿Os importa?
-No, no importa contestaron todos -Fue una comida muy entrañable. Con una conversación muy distraída, recordando anteriores momentos en estas fechas y futuros proyectos por conseguir.
Llegó la hora del brindis de NAVIDAD .Jorge ya estaba en la mesa, sonriente, vestido con su mejor ropa.

Josefa puso su bola de luz en el centro de la bonita mesa, entre los dulces navideños que hasta ahora no habían faltado nunca.

Josefa levantó su copa diciendo… Gracias señor por este día tan especial, por tu amor y protección. Teniéndote presente en éste maravilloso día, todos nosotros, en silencio, te queremos pedir en este brindis un pequeño deseo. Si puede ser, concédanoslo. Pero sino, todos mantendremos en Tí nuestra ilusión.

La abuela Josefa pidió salud, mantener su fuerza y vivir otro año igual de alegre. Pensó en pedir una vaca pero igual era pedir demasiado.
Jorge pidió muchos amigos y un establo para los animales.

Yo sinceramente creo que Jesús con su gran generosidad y el deseo humilde y sincero de la familia conseguirán todo lo que se propongan. Y quizás mucho más.

¿Y tú? ¿También lo estás pensando?

¿Qué le vas a pedir a la Navidad?

Yo aún no lo sé, pero creo que pediré mil ideas de cuento porque el cariño de mi familia yo ya lo tengo y todas las noches doy gracias por ello.

Autora: Inés Díez Rodríguez.

 

No hay comentarios para la entrada “¡Vinieron los Reyes Magos!: La hoguera de Navidad”
Deja tu comentario

(requerido)

(requerido)