Mi Fabrica de Cuentos Don Redondón en el ZOO - Mi Fabrica de Cuentos

cuentos infantiles de ines diez

15

Ene

2016

Don Redondón en el ZOO

Don Redondón JPGDon Redondón en el Zoo

Había una vez un hombre
de tripa con gran renombre.
Su madre le  reprendió:
¡no comas más Redondón,
o tendrás un reventón!

Don Redondón… no explotó,
más su camisa estalló
sin quedar ningún botón.

¿Y por detrás?, ¿y el reverso?
Se rasgó la vestidura
sin quedar firme o entera
ninguna de sus costuras.

¡Y vaya de qué manera!
¡Qué sofoco! ¡Qué vergüenza!

Ahora veremos señores
que pasó con los botones,
pues Víctor, ávido, inquieto,
vigiló cada uno de ellos….

Y así comienza la historia,
de don Redondón con gula
que estalló sus vestiduras,
sucediendo esta locura.

Don Redondón ,dice Víctor,
que se encontraba en el Zoo.
El vio cuando se lanzó
el primer  megabotón….

Fue a parar al elefante,
que con su trompa asustó
a su amigo el cuidador.
Y…3 cacahuetes lanzó
a nuestro amigo glotón.

¡Cacahuetes a presión!
¡Y que aprenda la lección!
Que no se pega en el Zoo.

Don Redondón dice Víctor
que quedó pavorizado.
El vio como se lanzó
el segundo gran botón.
Que a la cara de Jirafa
llegó fuerte,¡ no hizo gracia!

Doña esbelta, se espantó,
patilarga se enredó.
Cae de bruces,
¡qué morrazo!
Tiene lío para rato.

Con su rabo sacudió
a mi amigo Redondón.
Y que aprenda la lección
¡Más cuidado por favor!
Que no se pega en el Zoo

¡Ah, se me olvidaba!
Fue la cebra Lusana
quien estiró  bien las patas
a nuestra joven jirafa.

Don Redondón dice Víctor
que se quedó anonadado
bizco y apaleado.

Él vio como se lanzó
el tercer superbotón.
Que al Gorila Tititaco
puso el culo ,no rojo,
sino morado.

Con tal fuerza él lanzó… (atizó)
a nuestro Don Redondón.
que subió a Venus, Saturno
a Plutón, Marte y Neptuno.

A los marcianitos niños
tal galán horrorizó.
Y fue Verxus el “mil ojos”
quien de nuevo le orbitó
a la tierra, su estación.

Don Redondón dice Víctor
que quedó muy lesionado
El vio cuando regresó
nuestro amigo el comilón.

No volvió a comer patatas,
ni hamburguesas, ni melaza.
Ahora come pescado,
y ensalada de anacardos.

Ahora pasea esbelto , delgado
como el tronco de un espárrago.
¡Vaya por Dios!
Pobre don Redondón:
su ilustre nombre escogido
ya no le hace mención.
¡Señor! ¿y todo esto en el Zoo?
¡Sí, que Víctor me lo contó,
con detalle y expresión!

Y… no se pega en el Zoo.
Ni el la clase.
Ni en Gijón.

 

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