Mi Fabrica de Cuentos La pequeña Tipi - Mi Fabrica de Cuentos

cuentos infantiles de ines diez

07

Sep

2012

La pequeña Tipi

Dibujo  luciérnaga TipiEste es un cuento del corazón que le gustó mucho a mi hija Beatriz. Tenía 7 años. Espero que os guste.

 

 LA  PEQUEÑA TIPI

      

En un bosquecito cerca de Soria. Vivía una pequeña luciérnaga, se llamaba Tipi.  Sobresalía por su carácter agrio y malhumorado. Protestaba por todo, incluso cuando recogía sus semillas para comer;  demasiado pequeñas, demasiado grandes, y ésta, demasiado tostada por el sol. Nunca contenta por encontrarlas, ¡con lo difícil que es!

 

Cuando quería beber, empujaba a las luciérnagas más chiquitinas. Llegaría la primera. “No me quedaré sin las frescas gotas de rocío”, pensaba.

 

Muy, pero que muy a menudo, se tumbaba, ¡que cara!,  era  bastante vagurria. Nunca ayudaba a construir o reparar los pequeños refugios en que vivían. En ocasiones, eran destruidos por riadas en los días de tormenta.

 

Un día de otoño, durante una excursión familiar, un niño jugaba con su ponpero. A Tipi le extrañó mucho aquel gran suceso. Jamás había visto el reluciente esplendor multicolor de una pompa de jabón. Y “PATIDIFUSA”, se quedó maravillada mirando.

 

Una pompa de jabón, de las más grandes, se dirigía hacia ella. Intentó correr en dirección contraria, pero no pudo escapar. Así fue como…, con un ligero toque, quedó atrapada en su interior.

 

Se hizo de noche, Tipi lloraba, tenía miedo, pese a sus grandes esfuerzos no pudo salir. Encendió su lucecita para ver a su alrededor. Se dio cuenta de que el viento la empujaba y la desplazaba suavemente. Así, sin saber como ni porqué, sin comerlo ni beberlo… Tipi comenzó  un misterioso viaje.

 

Tipi luciérnaga con niño dibujo infantilEsa misma noche, un niño triste, permanecía  asomado a su ventana intentando acallar su llanto. Vio la pequeña luz que se movía. – ¡Por favor haz que mi mamá se cure! -dijo en voz alta. Y pensando que se trataba de una estrella fugaz, pidió su mayor deseo.

 

Don Lucio aún estaba sentado en el banco de la plaza. Al verla, se inquietó y dijo susurrando al cielo… ¡estrellita fugaz, haz que mi nieto crezca sano y fuerte, está delicado!

 

Doña Rosa, estaba terminando de tender la ropa, al ver pasar tan precioso lucero pensó: “¡estrellita fugaz, te pido por la alegría y felicidad de mis cuatro hijos! ¡Por sus sonrisas, que no las pierdan!”

Allí en la esquina del centro comercial, tumbado como de costumbre…, un mendigo,  entre cartones y papeles, pobre hombre. Con chistosa burla dijo: ¡Estrellita fugaz que me caiga una buena limosnilla, o mejor…conviérteme en príncipe! Dormiré en siete colchones contra la lumbalgia.

 

Poco a poco, Tipi, se dio cuenta,  de que en la vida, antes o después,  todos necesitamos ayuditas y apoyo. Se dio cuenta de lo importante que es, pensar en los demás y escuchar, para poder así colaborar en que la vida “marche” un poquito mejor.

 

¡Qué bonito! A través de los sueños y los deseos de las personas de aquella pequeña ciudad, aprendió el significado del amor y el cariño.

Esa noche fueron millones, billones, trillones de personas, las que ilusionadas y esperanzadas pidieron deseos. Tipi se dio cuenta de que todos necesitamos en  la vida muchas cosillas y … pensando en este lío que no terminaba de comprender muy bien, Tipi dejó de sollozar. Y…poco a poco,  asomaba en su pequeña carita el esbozo de una dulce sonrisa.

 

Cuando menos se lo esperaba, la pompa chocó con las púas del gran abeto del parque y explotó.

 

Tipi, había  despertado un poquito a la vida. Contenta se puso en marcha, la quedaba un largo camino para encontrar a sus hermanas.

 

Tipi, bajo el asombro de sus compañeras, comenzó a colaborar en las pequeñas tareas del día a día. La gustaba enseñar a las más  chiquitinas luciérnagas a buscar agua y comida. Y lo más importante, cuándo y cómo encender su lucecita; a veces, mantenerla encendida es un peligro, atrae a los más feroces depredadores. Y…es agotador abusar de su poder de iluminación, puede una enfermar.

Tipi dejó de ser la triste y malhumorada luciérnaga, la… “run run”; así la llamaban, siempre estaba renegando por todo. Las pequeñas querían  parecerse a ella aunque…, era un poquito complicado todavía pues…, eso, requiere experiencia y…un gran viaje quizás, ¡un viaje milagro!

 

Escucha bien. Si por la noche vieras una luz brillante o… un  hermoso lucero errante, ¡saluda!. Puede ser Tipi. ¡Tírala un beso! La gustará.

 

¡Ah!  Y no te olvides de  pedir tu más dulce y sincero deseo. Ese que sale del corazón. Mantiene viva tu esperanza y tus sueños. Seguro que el cielo te escucha.

 

Muchos besitos para ti, y para ti.  Y… para ti también, claro.

Espero que te haya gustado mucho muchísimo.

 

Otro día te contaré otro cuento del corazón. Eres grande, te lo mereces. Pero…  primero tendré que esperar a que se me ocurra.  Mmmm… ese es mi gran deseo.  ¡Ha,  me habéis descubierto!

Tipi, digo… estrellita fugaz que en mi cabecita no se acaben nunca los cuentos. Son mi vida.

Autora: Inés Díez Rodríguez.

 

 

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