Mi Fabrica de Cuentos MAGICO OTOÑO - Mi Fabrica de Cuentos

cuentos infantiles de ines diez

05

Ago

2012

MAGICO OTOÑO

MÁGICO OTOÑO.

Una hoja pequeña se ha caído del árbol.
Un precioso viaje la está esperando.

 

_ ¡Hola!, soy Lina, la hoja inquieta del dulce olmo. Creo que un lindo viaje me está esperando. Me he soltado esta mañana.
¡Hay, sí!, el viento me rueda entre pinos y arbustos, pero se calma y me para…. ¡Dios mío!, mira, criaturas más feas no he visto en mi vida.

Una ronca voz responde:
*Son ranas que croan, saltan y brincan en el agua. Dan vida al sonido de este pequeño estanque.
_¿Quién eres tú que asomas la cabeza de ese modo en tan frías
aguas ?
*Soy trucha, pez y amigo de las ranas.
_ ¡Hasta luego trucha¡ Brisa me lleva, adióoooos…

¡Cuidado con el pájaro Lina!

Rodando y girando con altas piruetas en el aire… es atrapada por un pájaro que a su nido la lleva, con tan mala suerte, que los inocentes polluelos tomándola por juguete, la picotean.

¬_ ¡No, no! _ grita la hojita temblando de miedo_. ¡Me destruiréis!
¡Uf! Menos mal, brisa me lleva, me mece, me acaricia y consuela.
¡Que buena eres brisa!
+Me llamo brisa de octubre. Te veo en apuros, ve con cuidado. ¡Cuídate!
_Estoy en un parque precioso, tiene columpios. Los pequeñines me recogen y juegan. Con gran fuerza me tiran, me lanzan, me dan vueltas. ¡Que agradable sensación! Es como volar y llover a la vez.
¿Alguna vez tú has volado? ¿Alguna vez tú has llovido? ¡Es increíble! ¡Que divertido! Aquí me quedaré. No, mejor no. Creo que me estoy mareando. Socorro, me mareoooooo..

Brisa de nuevo me rescata de entre tantos brazos de niño.

_Pero brisa, qué fría estás hoy ¿no?

+Sí, pero soy Viento de noviembre. Veo que continúas metiéndote en líos. Ya me susurró Brisa de octubre que te acompañara, que eras inquieta. Pero… no pensé que tanto,tanto.

_¡Yo no tengo la culpa!.
+Bueno, bueno, no te enfades. Descansa un rato.
_Gracias. Todo me da vueltas, cerraré un rato los ojos.

Una inesperada tormenta estalla. Aire tempestuoso, sin querer, lanza a nuestra amiga al río.

_ ¡¡¡Que frío!!! ¡Madre mía, si estoy en el agua! ¿Seré un barco? ¿Seguro que soy una hoja? ¿No estaré soñando?

Hormiguita estás a salvo.

En seguida se dio cuenta de que aquello no era una pesadilla. Lina vio cómo una hormiguita era arrastrada por el agua de lluvia hacia el río. ¡Pobrecilla! Nada puede hacer para evitarlo.
Hojita con gran fuerza hace lo imposible por acercarse.
_ ¡Salta, deprisa, sube! ¡Ya estás a flote! Tranquila, estás a salvo.
Marinera… ¿donde vas con tan mal día?
*A buscar pan para mis hermanas.
_Está bien, te llevaré un rato, pero… ¿Por qué no me vas contando historias de hormigas?
_Nos divertiremos, hasta que a la orilla lleguemos. ¡Huy! si me ha salido un pareado.
*Espero que sea pronto, dijo la hormiga. Mucho me estoy alejando de mis vecinas. Mi hormiguero de mil galerías está bajo el molino de la granja de Tomás.
_No le conozco.
*Si por allí pasas algún día te lo presentaré. Es un gran trabajador y muy cariñoso con los animales. Allí vivimos felices.
_ ¡Mira, ya llegamos a la orilla!
* ¡Qué rápido, no me lo esperaba!

La hormiga Lina saltó de la barca. ¿Qué digo yo?, salió de un salto de la hoja y la dio un gran beso. _ Hasta otro día, vuelve pronto _ dijo contenta_.
_Así lo haré

Sali estaba tan agotada que se quedó dormida durante dos largos día. Un extraño movimiento, la sacó sobresaltada de su dulce sueño, alguien la empujaba. Se levantó asustada.
Un conejo la llevaba entre sus patas, junto con muchas otras hojas y pajitas, algunas ya algo arrugadas.

Temblaba de miedo, pues Peluso el conejo, en la oscuridad de la noche, la ocultó en un gran tronco hueco, viejo, muy viejo. Árbol que quedó tumbado en el bosque tras haber sido desquebrajado por el peso de la nieve, muy cerquita de la Navidad.

Lina y su sorpresita.

¡Por fin se hace de día! _gritó Lina aliviada y vio fascinada como a su alrededor se movían seis pequeñísimos conejitos. Eran los hijos de Peluso y Blanca que aún ni siquiera habían abierto sus ojitos y mucho menos sabían caminar. Se movían como gusanitos alrededor de su mamá buscando la leche con que alimentarse.

Lina pensó: “ya entiendo, éste es mi futuro, dar cobijo, formar parte del calentito lecho de estos conejitos. Con caricias suaves yo les arrullo y ellos contentos, muy contentos, crecerán seguros”.

_Señor tiempo: ¡Que gran sorpresa me tenías preparada!
¡Que alegría! ¡Aquí me tienes! (Rodeada de amiguitos)

ESTE ES EL MILAGRO DE OTOÑO: suceden cosas muy bonitas que no vemos. Lina se ocupará de contárnoslas ¿verdad?

¡MIL GRACIAS OTOÑO.!

¡MIL GRACIAS SEÑOR DEL TIEMPO!

Autora: Inés Díez Rodríguez.

Foto-montaje del cuento: Inés Díez Rodríguez

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