Mi Fabrica de Cuentos Olaila burlona - Mi Fabrica de Cuentos

cuentos infantiles de ines diez

17

Oct

2012

Olaila burlona

OLAILA BURLONA

 

Era una gran noche de tormenta, de las más severas tormentas que he conocido. De un gran remolino del agua, se desprendió una nueva y pequeña ola de mar.  Así nació. Olalila la llamaron sus compañeras.

Era una ola muy bonita verde azulada y, aunque jovencita, protestota y malhumorada.

¡Qué mareo!, ¡Qué royo de saltos! ¡Que alguien pare el mar!
¡Qué graciosa, como si se pudiera!

Las olas a su alrededor se reían y la gritaban alborotadas: ¡Diviértete, salta, brinca, juega! ¡Ahora es lo mejor! ¡El viento es muy fuerte!

Durante la tormenta, a lo lejos, apareció un barco en el mar.
_¡Vamos a jugar con el velero! , dijo una.
_¡Vamos a balancearlo!, dijo otra olita.

La pequeña Olalla seguía protestando, no quería ir a jugar con sus juguetonas compañeras.

Una mañana en el que el mar estaba muy en calma, Olalila , curiosa, miraba la belleza de los arrecifes de coral y los coloridos peces en el fondo.
No se dio cuenta de que se acercaba un barquito pesquero. La pasó por encima y la dispersó quedando aún más pequeña.

_¡Un poco más y desaparezco! ¡Que pequeña he quedado! , dijo Olalla asustada.

Olalla rápidamente se empezó a mover de allá para acá y con gran esfuerzo recuperó toda el agua que había perdido. ¡Dios mío, qué susto!_susurró suspirando.

Desde entonces, Olalla no podía ni ver a los barcos. Con verlos solo de lejos, se le ponía el agua de punta.

No quería ver barcos en el mar ¿No os parece un poco difícil, chicos?

_ ¡ Quizás fuera más feliz siendo ola de acuario! Decía Olalla, pues sus compañeras ya la habían hablado de los delfines y demás animales marinos del ZOO.

Cada vez que se acercaba un barquito de pesca, Olalla furiosa intentaba volcarlo, asustando a los pasajeros, que no comprendían cómo el mar en calma les podía azotar así.

_ ¡Olaila, déjalos en paz!, la gritaban sus compañeras._¡Es que no entiendes que vienen buscando comida! La seguían insistiendo. ¡Tienen que mantener a sus hijos y a sus familias! ¡Déjalo ya! La gritaban furiosa.

Olaila nunca daba su brazo a torcer, era muy testaruda., así que la intentaron convencer de otra manera:

_ ¡Ven a jugar un rato en los arrecifes!,¡ eso te gusta a ti mucho!
_ ¡No quiero!, decía Olaila.
_¡Mejor jugaremos en la isla, con las gaviotas!.
_ ¡No quiero! –repetía.
_ ¿ Y si vamos a los acantilados y revolcamos a los cangrejos?
_ ¡No quiero! -Insistía.
Las olitas después intentar convencerla proponiéndola los mejores de sus diversiones, se fueron algo tristes.
Una mañana Olaila, como siempre tan solitaria, aburrida, comenzó a molestar a los pequeños peces do la costa. No les dejaba esconderse entre las rocas, su refugio, dejándoles a merced de grandes depredadores. Se los devorarían sin piedad.
Durante la tarde se fue a molestar a los bañistas. Fuertemente mojaba a las personas que allí se tumbaban a disfrutar de la fina arena de la playa.
A los niños que cerca de la orilla jugaban, les destruía sus bonitos castillos de arena. Estos llorando se iban en busca de sus padres. Total que en esa playa no se divertían las familias que allí pasaban sus tan esperadas vacaciones.
Amaneció un día nublado y los niños con sus chubasqueros, no fueron a la playa sino a los acantilados. Se divertían tirando piedras al mar. Ganaría el que más lejos llegara, por supuesto.
Olaila que Allí estaba, preocupada de que ninguna de aquellas piedras la alcanzara, se metió mar adentro, sin darse cuenta de que allí había un grupo de pequeños pesqueros. Todos ellos tenían esa mañana una importante misión. ENCONTRAR A LATERRORIFICA OLA DE MAR QUE LES ATACABA. La reconocerían, pues al moverse formaba gran cantidad de espuma, además,( en muchas ocasiones ) se movía (casi siempre) a contra-corriente.
Los pescadores, pronto dieron con ella .Olaila estaba muy despistada huyendo de la avalancha de piedras.
Cuando menos se lo esperaba, Olaila recibió un torbellino de aire a presión que los pescadores la dispararon desde sus barcos. Olaila quedó desintegrada en mil gotas de agua. Jamás podrá ya asustar a los pescadores, ni a los pececillos, ni a los niños. Nunca aprendió a jugar.
_Pobre Olaila, no tuvo tiempo de ser buena,-decían sus compañeras
_No supimos enseñarla lo maravilloso que es el mar,- apenadas comentaban.
_ ¿Podríamos intentar darla otra oportunidad? ¡No sé si podremos!
Entre todas comenzaron el minucioso trabajo de buscar hasta la última gota de Olaila. Tardaron toda la una temporada de vacaciones, pero consiguieron la casi imposible tarea de reintegrar a la traviesa y solitaria olita.
_Date cuenta Olaila por fastidiar has estado a punto de desaparecer.
_Lo siente. Perdón. No lo volveré a hacer. Así fue como Olaila desistió de sus fastidios, burlas y molestas travesuras.
Olaila de inmediato cambió sus juegos.
A los barcos les creaba corrientes de aguas tranquilas, favorecedoras de la buena pesca. _¡Gracias Olaila!, la gritaban los pescadores contentos .
A los niños les encantaba jugar con ella. Les creaba con sus pequeños movimientos, olitas columpiadoras de lo más divertidas. Alguno hasta se atragantaba de la risa. Olaila no hacía más que reírse, _ ¡me muero de cosquillas! , decía.
Olímpicas ondas regalaba a los surfistas que enamorados del deporte acuático no paraban de gritar: ¡Unas poquitas más Olaila por favor!, ¡No pares!. Olaila a veces terminaba el día muy cansada, no creáis.
A las gaviotas y pececillos les regalaba buenos banquetes pues con su avalancha de agua les acercaba hasta el borde de la costa bancos de algas y restos de los mejores manjares que el mar contiene.
Cuando oía llorar a un niño que empezaba a nadar, Olaila se acercaba y formaba tranquilos remansos de agua ayudándoles a flotar y disfrutar. ¡Gracias! ¡Eres buena profesora de natación! _La decían los padres (siempre vigilantes de sus niños)
Todos los seres del océano, todo el mundo apreciaba a Olaila. Cuando surgía problema alguno allí estaba ella aportando seguridad, alegría y diversión.

¿Y TU CHAVAL? ¿QUÉ CLASE DE OLA QUIERES SER?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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